PARROQUIA SAN SEBASTIÁN DE POZOBLANCO

domingo, 15 de julio de 2018

Muy aguda carta de Juan Manuel de Padra a Pablo Iglesia sobre el aborto

Tomado del diario ABC

Estimado Pablo: Me sobresaltó la noticia del nacimiento prematuro de tus hijos, Manuel y Leo; y desde entonces no he dejado de rezar por ellos, mientras los imagino en la incubadora –cachorrillos frágiles, livianos como un vilano, palpitantes como una estrella– y os imagino a Irene y a ti desvelados, custodiando su respiración.
He leído que Leo y Manuel nacieron con veintiséis semanas, apenas cuatro más que los niños que la ley española considera amasijos de células. Quienes hemos tenido hijos prematuros sabemos bien que no son amasijos de células, sino personas irrepetibles que nos interpelan. He descubierto, sin embargo, que nadie escucha políticamente esa interpelación: la derecha hipócrita finge hacerlo cuando no gobierna, porque así pesca votos de incautos; y la izquierda soberbia zanja el debate con una desenvoltura y una falsa autoridad irritantes, utilizando como único argumento la «libertad de la mujer sobre su cuerpo». Pero el problema es mucho más complejo.

¿A quién conviene que una mujer aborte? Conviene, desde luego, al contrato basura, conviene al alza del precio de la vivienda, conviene al consumismo bulímico, conviene a las viles intenciones contraceptivas de muchas empresas. Resulta evidente que al capitalismo no le convienen los cuidados, las atenciones, los vínculos indestructibles que genera un hijo… Y, en efecto, cuando no tenemos hijos, nos conformamos con salarios más bajos. Las sociedades fecundas luchan con ardor por el porvenir de sus hijos; las sociedades estériles se miran el ombligo (o bien miran las pantallitas de Apple, Nintendo o Netflix, que es lo que conviene al capitalismo).

…Y es que el capitalismo tiene su propio «cálculo de vidas»; y para garantizar su subsistencia necesita el «sacrificio» de algunas. Me pregunto, estimado Pablo, si desde la izquierda, al defender con tanta desenvoltura el aborto, no habréis caído en la trampa y ayudado al capitalismo a cuadrar su «cálculo de vidas».

Considera, por favor, estas cuestiones, mientras custodias junto a Irene a tus cachorrillos. En su respiración diminuta se contiene la esperanza del mundo. 

(La carta completa en el diario ABC)

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