PARROQUIA SAN SEBASTIÁN DE POZOBLANCO

sábado, 16 de marzo de 2019

No se puede crecer en la fe en solitario.

Un grupo de poscomunión. La catequesis no está
reñida con una buena merienda.
Es justo y necesario que los chicos sigan teniendo un catequista después de haber recibido la primera comunión. Nuestra época es muy hostil a la fe y los chicos están en un entorno que no facilita vivir la fe, así que necesitan ser acompañados por catequistas. Además no podemos mantener la fe en solitario. Necesitamos hacer cosas en comunidad, caminar en la fe con otros hermanos.

Vale la pena quedar para rezar, para una catequesis, para merendar, celebrar los sacramentos, etc... Tener conciencia que formamos parte de una familia más grande.

viernes, 15 de marzo de 2019

Que vergüenza, lo poco que hacemos frente a estos hermanos que lo entregan todo…

Un reportaje sobre los cartujos, para este viernes de cuaresma, día penitencial.




Decía San Ignacio en sus ejercicios espirituales, “La primera manera (de hacer penitencia) es acerca del comer; a saber, cuando quitamos lo superfluo, no es penitencia, sino temperancia; penitencia es cuando quitamos de lo conveniente, y cuanto más y más, mayor y mejor, solo que no se corrompa el sujeto ni se siga enfermedad notable.”

martes, 12 de marzo de 2019

La Iglesia hubiera tenido un desarrollo muy diferente si no se hubiera contado con la aportación generosa de muchas mujeres.

“Jesús escogió entre sus discípulos a doce hombres "para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar" (Mc 3, 14-l5). Este hecho es evidente, pero, además de los Doce, columnas de la Iglesia, fueron escogidas también muchas mujeres en el grupo de los discípulos, que de diferentes maneras giraron en torno a la figura de Jesús con funciones de responsabilidad. Constituyen un ejemplo elocuente las mujeres que seguían a Jesús para servirle con sus bienes. San Lucas menciona algunos nombres: María Magdalena, Juana, Susana y "otras muchas" (cf. Lc 8, 2-3). 

Asimismo, los Evangelios nos informan de que las mujeres, a diferencia de los Doce, no abandonaron a Jesús en la hora de la pasión (Mt 27, 56. 61; Mc 15, 40). Entre estas destaca en particular la Magdalena, que no sólo estuvo presente en la Pasión, sino que se convirtió también en el primer testigo y heraldo del Resucitado (Jn 20, 1. 11-18). Precisamente a María Magdalena santo Tomás de Aquino le da el singular calificativo de "apóstol de los Apóstoles", dedicándole un bello comentario: "Del mismo modo que una mujer había anunciado al primer hombre palabras de muerte, así también una mujer fue la primera en anunciar a los Apóstoles palabras de vida".

La historia del cristianismo hubiera tenido un desarrollo muy diferente si no se hubiera contado con la aportación generosa de muchas mujeres…” (Benedicto XVI)

lunes, 11 de marzo de 2019

Empezando la Cuaresma.

Ayer, I Domingo de Cuaresma
La Cuaresma es un nuevo comienzo, una llamada fuerte a la conversión: estamos llamado a volver a Dios «de todo corazón», a no contentarnos con una vida mediocre, sino a crecer en la relación con el Señor. 

En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia.

El mundo y el demonio son “generosos” en sugerirnos tentaciones que nos apartan de la fe. Tentaciones que son siempre muy atractivas, pues de lo contrario sería muy fácil e incluso espontáneo rechazarlas.

Hay muchas tentaciones y cada uno tiene las suyas particulares, lo mismo que se tienen determinadas virtudes. Con frecuencia, incluso, hay defectos que van unidos a las virtudes; las personas nerviosas suelen ser muy activas y las tranquilas tienden a ser perezosas; las que controlan mejor su carácter a veces eso les pasa facturas más tarde... Por eso no hay que alarmarse por sufrir tentaciones, sino que hay que luchar para no caer en ellas, y a la vez sacar partido, y aprender de nuestras propias caídas.

jueves, 7 de marzo de 2019

«¡Acuérdate, hombre: Polvo eres, y en polvo te has de convertir!»

"Caducidad: eso viene a significar la ceniza. Nuestra caducidad; no la de los demás. La nuestra; la mía. Y que he de fenecer, me lo sugiere la ceniza cuando el sacerdote, al comienzo de la Cuaresma, con la de los ramos un día verdeantes del último Domingo de Palmas, dibuja en mi frente la señal de la Cruz, diciendo:

«Memento homo
quia pulvis es
et in pulverem reverteris»

Todo ha de parar en ceniza. Mi casa, mis vestidos, mis muebles y mi dinero; campos, prados, bosques. El perro que me acompaña, y el ganado del establo. La mano con que escribo estas líneas, y los ojos que las leen, y el cuerpo entero. Las personas que amé, y las que odié, y las que temí. Cuanto en la tierra tuve por grande, y por pequeño, y por despreciable: todo acabará en ceniza, ¡todo!..."(Romano Guardini)